20 películas con escenas de SEXO REAL.

Día tras día el cine evoluciona. Es fácil pensar en la revolución informática aplicada a la gran pantalla como punto de referencia, pero no nos referimos únicamente a este aspecto ni a los apartados meramente técnicos, sino a la evolución en busca de una realidad que haga partícipe al espectador de lo que está viendo. Podemos hablar de una mayor carga social en el cine (no de evasión, por supuesto, pese a que haya gente que guste de buscar metáforas imposibles en ciertas películas), una mayor implicación en los argumentos, unos temas cercanos a la realidad que nos rodea… Y el sexo es uno de ellos. Asistimos, en los últimos años especialmente, a una proliferación de películas que nos explican que sus explícitas escenas sexuales son reales y de unas cuantas hablaremos en esta reseña. No se trata de debatir sobre el asunto sino de informar sobre el mismo, si bien, no podemos evitar tres pequeñas cuestiones que se nos ocurren al respecto. Indudablemente, el espectador, además de entretenimiento, busca la realidad: ¿Es el planteamiento que se hacen estas películas o se trata únicamente una estrategia publicitaria que con la polémica que se suscite consigue que más público acuda a las salas? Aparte de los ejemplos que vamos a citar, por ejemplo se anunció que en El Diablo en el Cuerpo (1986, Marco Bellocchio) veríamos la primera felación realizada por una actriz de cine (Maruschka Detmers) y no digamos de los rumores de Eyes Wide Shut (1999, Stanley Kubrick) y las tórridas escenas de Tom Cruise y Nicole Kidman. Y la segunda, algo más delicada. Es evidente que a mucha parte del público, una escena de sexo real le puede resultar incómoda, y ahí va nuestra pregunta… ¿Podemos presenciar películas de psicópatas asesinos, películas donde la violencia está presente de manera predominante, por citar un único ejemplo, y, sin embargo, ruborizarnos ante la visión de una felación o un acto sexual? Me confieso que aficionado al cine de terror. ¿Me voy a sentir mal por una escena tórrida en una película? Sin duda, un tema complicado… Y, finalmente, ¿dónde se encuentra la línea que separa erotismo de pornografía? ¿En el número de coitos o escenas sexuales, en el número de primeros planos, de miembros genitales mostrados…? De lo que sí que estamos convencidos es de que se trata de un tema que incluso para los actores no es fácil de tratar, ya que muchos de ellos niegan a aceptar este tipo de “escenas reales” (más los que ya tienen un nombre, prestigio, o como lo quieras llamar) mientras otros lo afirman con naturalidad (más en el caso de “anónimos”). Incluso hay quien ha afirmado que ha disfrutado mucho con ello… En fin, ¡a lo que nos ocupa!

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Como en muchos otros aspectos de “cambio”, tomamos los años setenta como pioneros de este tema. Es posible que si los cinéfilos pensáramos en una escena que cambió el rumbo de las escenas eróticas en el cine, muchos coincidiríamos en aquella de El último tango en París (1972, Bernardo Bertolucci) donde Marlon Brando (Paul) se sirve de mantequilla para realizar el coito anal con la jovencísima María Schneider (Jeanne).Parece ser que la escena se le ocurrió al propio Brando un día que estaba desayunando con Bertolucci y se estaba preparando una tostada (comprobamos que Brando no estaba muy concentrado en el desayuno que digamos). Indudablemente se trata de una escena hasta entonces nunca vista en los circuitos comerciales y sólo su planteamiento dejó en shock a cientos de miles de personas. Esta valentía, atrevimiento, o como queráis llamarlo, llegó al punto álgido en El imperio de los sentidos (1976, Nagisa Oshima), film de culto basado en la historia real de la cortesana Sada Abe, quien, en los años treinta, asfixió sexualmente a su amante, le cortó sus genitales y se los guardó en su bolso (¡ya hace falta ganas!). Oshima traslada la historia a una antigua prostituta que encuentra trabajo en un hotel y se convertirá en la amante del propietario. El desenlace, el conocido. Monumental escándalo en su momento, la polémica creció al afirmarse que el sexo mostrado en la película es real. ¿Pornografía, entonces? O mucho me equivoco o jamás he leído nada que tache a El imperio de los sentidos como film pornográfico, y sí, por el contrario, de obra maestra.

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Todo lo contrario le sucede a Calígula (1979, Tinto Brass), considerada como la mayor película porno de todos los tiempos, pese a lo cual tuvo una distribución comercial por el circuito tradicional (nos referimos que no se exhibió únicamente en salas de cine X), si bien constituyó un estrepitoso fracaso y, eso, pese a contar con un elenco de actores de la talla de Malcolm McDowell, Peter O’Toole, Helen Mirren o John Gielgud. Proyecto financiado por el fundador de la revista erótica Penthouse, aquí también se habla de sexo real en las escenas, aunque aquí es más fácil de creer, porque las escenas de orgías son tan numerosas y con tantos participantes, que fácil que alguno se animase a consumar realmente. Otro ejemplo que generó cierta controversia fue A la caza (1980, William Friedkin), donde Al Pacino interpreta a un policía encargado de resolver un caso en el que las víctimas del asesino son homosexuales. La polémica vino dada, además de por hacer un retrato realista de los locales de ambiente más sórdidos de Nueva York, porque Friedkin mezcló escenas de un asesinato con imágenes de sexo gay reales.

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Después de unos precedentes bastante conocidos, os vamos a dar unos ejemplos actuales y damos un salto en el tiempo hasta el año 2000 en el que Virginie Despentes filma Baise-Moi, cuya traducción literal en “Bésame” y que en España fue estrenada como “Fóllame”. Esta película ha llegado a considerarse pornográfica, pues se ha afirmado que las escenas de sexo filmadas son reales. Como parece también que fue real la escena de sexo oral que Chloë Sevigny practica a Vincent Gallo en The Brown Bunny (2003, Vincent Gallo). En este caso el título traducido sería “El conejito marrón”, que ya de por sí, también se las trae. Nos inclinamos a la veracidad de la escena porque la buena de Chloë dijo que no volvería a hacer escenas tan explícitas como la citada. Además, en ese momento, ella y Gallo eran pareja.

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Curiosa es la propuesta de Michael Winterbottom y sus 9 canciones (2004). Película curiosamente muy alabada por su banda sonora (conocidos grupos británicos como Franz Ferdinand, Black Rebel Motorcycle Club o The dandy Warhols entre otros), cuando en realidad las canciones del título nos introducen a nueve relaciones sexuales de los protagonistas, Kieran O’Brien y Margo Stilley. También aquí el sexo que aparece en pantalla dicen que es real, si bien, la crítica llegó a opinar que una de ellas era una de las peores escenas de sexo real jamás filmadas. Puede ser que tuviera algo que entre el bueno de Kieran y la buena de Margo no existía, en la realidad, ninguna química, y eso afectó al buen fin del rodaje. Personalmente no me imagino en una situación en la que tenga que repetir nueve veces hacer el amor con alguien a quien no soporto (y ya no quiero pensar en las tomas falsas). Todo lo contrario a lo sucedido en Lie with me (2005, Clement Virgo) donde las escenas de sexo real fueron mucho más llevaderas precisamente por la química entre sus protagonistas, Lauren Lee Smith y Eric Balfour. ¡Así sí que da gusto trabajar!

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Llegados a este punto, nos toca hablar brevemente (podríamos llenar media Wikipedia hablando) del maestro en este tipo de propuestas, Lars von Trier. En Los Idiotas (1998) un grupo de adultos se desinhiben para encontrar al idiota que llevan dentro. Prueba de dicha desinhibición es una orgía (por supuesto hablamos de sexo supuestamente real) en la que simulan ser retrasados mentales en lo que quiere ser una especie de alegato antiburgués, eso sí, de visión incómoda (aquí me incluyo en esta ocasión). Tanto en Anticristo (2009) como en Nymphomaniac (2013) el director sigue aunando, casi de una manera inseparable, sexo y drama/dolor. Pese a que se dijo que fueron reales las escenas entre el coito en la ducha entre Willem Dafoe y Charlotte Gainsbourg, en la primera; y las numerosas vistas de sexo de Stacy Martin y de nuevo la propia Charlotte en la segunda, parece ser que finalmente fueron tomas realizadas por actores porno y que en los laboratorios se realizó el trabajo adecuado para que resultaran de una extrema realidad.

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Ejemplos de sexo real en películas de ficción, los hay numerosos en nuestros días. Por citar algunos títulos más, Romance X (1999, Catherine Breillat), Ken Park (2002, Larry Clark), Shortbus (2006, John Cameron Mitchell), Klip (2012, Maja Milos), El desconocido del lago (2013, Alain Guiraudie) o la exitosa La vida de Adele (2013, Abdellatif Kechiche), aunque parece ser en este caso que las actrices llevaban unos moldes de plástico en sus zonas genitales. Finalizamos esta reseña con Love (2015, Gaspar Noé), ya el punto máximo de realidad, pues, además de sexo real en la pantalla y en diferentes variantes, eyaculación en primer plano incluida, lo podemos apreciar en 3D y es que, como dice su director: “Toda relación amorosa comienza por una sobredosis de sexo”.

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Para terminar y completar esta nueva entrada de nuestro blog, os compartimos un vídeo que hemos encontrado por la red en la que se nos muestra una breve historia del sexo en el cine a través de nada más y nada menos que 150 películas y desde una perspectiva muy naíf.

Y recuerda, si te gusta el cine, juega a CineBoum.

Publicado en CineTopic.

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