Cine de dominio público

Como todos sabéis, todo el material que utilizamos en Cineboum para nuestros juegos audiovisuales, es de dominio público. Es por eso que se nos ha ocurrido citar una decena de estas películas con la sana intención de despertar vuestra curiosidad y, sobre todo, de animaros a que dejéis a un lado, especialmente los más jóvenes, el prejuicio de que el cine clásico, en blanco y negro o, el mismo cine mudo, la idea de que no os gustará. Por supuesto, ni son las más conocidas ni son las mejores, pero estamos convencidos que os sorprenderán.

 

LA MASCARA DE HIERRO  (The iron mask, 1929, Allan Dwann)

The Iron Mask

Si en la época del cine silente Chaplin y Keaton eran los reyes de la comedia y Valentino el rey del romance, fue Douglas Fairbanks el aventurero por excelencia y así lo demuestra en esta nueva versión de “Los tres mosqueteros” dando vida a D’Artagnan, personaje que ya había interpretado en 1921. La máscara de hierro es cine de aventuras en su más pura esencia, entretenimiento puro con todos los tópicos del género: unos buenos muy buenos, unos malos malísimos, una historia de amor, unos duelos a espada y escenas de acción que no necesitaban de la digitalización para atrapar a un público entregado y, finalmente, mucha emoción, tanto adrenalítica como sentimentaloide en esta versión que aúna las novelas de “Los tres mosqueteros” y “El hombre de la máscara de hierro”. Os atrapará.

 

 

 

LA VIDA PRIVADA DE ENRIQUE VIII (The prívate life of Henri VIII, 1933, Alexander Korda)

The Private Live of Henry VIIICharles Laughton (joven) en su máxima esencia: simpático, cruel, impulsivo, mujeriego, déspota… pero, sobre todo, uno de los más grandes actores que ha dado el cine. Pasando por alto su matrimonio con Catalina de Aragón, la película nos cuenta la historia de sus cinco esposas siguientes, de Ana Bolena (la bellísima Mele Oberon) a Katherine Parr (Everley Gregg), la mayor y menos agraciada de todas sus mujeres, pero de la que Enrique dice que la peor de todas resulta ser la mejor de ellas.  Pese a tener como hilo conductor la vida amorosa del monarca, casi podríamos decir que se trata de una película de episodios sin temor a equivocarnos pues, además, el rey, acabado el amor, no tardaba mucho tiempo en pasar página. El mayor protagonismo femenino recae sobre Catalina Howard, es posible que el gran amor de Enrique (según esta película) y, curiosamente, la única que le fue infiel. Extraordinaria Elsa Lanchester como Anna de Cleves, la más divertida de ellas. Angelical Wendy Barrie como Jane Seymour. Una delicia de obra por la que Laughton consiguió el Oscar a mejor actor.

 

 

LA VIDA PRIVADA DE DON JUAN (The prívate life of Don Juan, 1934, Alexander Korda)

The Private Life of Don Juan

El sonoro y la edad fueron palideciendo la estrella de Douglas Fairbanks. A través de la figura de uno de los amantes más célebres de la historia el actor asume ese declive como el del personaje, un don Juan ya retirado de su licenciosa vida que ve cómo un impostor adquiere su personalidad y se aprovecha de su bien (¿?) ganada fama de amante. Del alivio inicial (puede seguir con esa vida tranquila que anhela) a los celos hacia el impostor y a un intento de recuperar esa famosa identidad que tuvo y que no le será fácil reconquistar. Como la carrera del propio Fairbanks. Una deliciosa comedia.

 

 

 

 

AL SERVICIO DE LAS DAMAS (My man Godfrey, 1936, Gregory La Cava)

My Man GodfreyEl millonario y excéntrico Godfrey (un superlativo William Powell) decide refugiarse entre vagabundos huyendo de su vacía existencia. Una extravagante gymkana para gente de la alta sociedad, en la que una de sus pruebas era conseguir llevar a un vagabundo, hace que su destino se una al de la familia Bullock, para la que acabará siendo contratado como mayordomo. Como es de esperar, Godfrey se convertirá en el eje de esta familia, tanto para ayudarla en sus problemas económicos como para dar un toque de cordura a su “agitada” existencia amén, lógicamente, de convertirse en hombre deseado de las dos hermanas Bullock, Irene (Carole Lombard), infantil, caprichosa y enamoradiza, y Cornelia (Gail Patrick), una víbora que, intentando dejar en evidencia a Godfrey, acabará sucumbiendo a su buen hacer. Del éxito de la película en su momento dan buena muestra sus seis nominaciones a los Oscar que tuvo, incluyendo director, actores principales y actores secundarios. En 1957 hubo un remake protagonizado por David Niven (dejando a un lado valoraciones artísticas, la elección del actor es la mejor que podía existir, pues Powell y Niven parecen ser dos actores “cortados por el mismo patrón”).

 

 

ME CONVIRTIERON EN UN CRIMINAL (They made me a criminal, 1939, Busby Bertkeley)

They Made Me a CriminalA finales de los años treinta el cine negro ha evolucionado. Nacido al amparo de la figura del gangster, los rectores de Hollywood tenían que detener ese auge de personajes malvados y sin escrúpulos que llegaban a la cima de la sociedad a través del crimen. El primer paso fue realizar películas donde la policía será ensalzada al limpiar la sociedad de estos indeseables elementos. “Finiquitada” el aura que envolvía la figura del gangster, se buscan nuevas fórmulas, donde aparecen nuevas figuras como la del perdedor al que el infortunio persigue (buena gente que se ve metida en un lío o buena gente que no le queda otra vía de supervivencia que el delito) y, por supuesto, la mujer fatal (cuyo apogeo llegó en los cuarenta con ejemplos como Mary Asto, Rita Hayworth, Lana Turner…). En este período de cambio llega Me convirtieron en un criminal, añadiendo a estas nuevas características que hemos nombrado la localización dentro del mundo del boxeo, donde la figura del promotor mafioso (un nuevo tipo de gangster) siempre adquiere un protagonismo en la historia (Bogart fue uno de sus mejores exponentes). A partir de aquí, don nadie que se convierte en campeón de boxeo (John Garfield), cae en el exceso y, de buenas a primeras se ve envuelto en una acusación de asesinato. Película muy recomendable donde queremos destacar la figura del policía venido a menos que interpreta Claude Rains y, como curiosidad, que fue dirigida por un especialista del cine musical como Busby Berkeley.

 

 

DESVIO (Detour, 1945, Edgar G. Ulmer)

DetourDe vuelta con el cine negro y, salvo la figura del gangster que hemos citado, en esta película encontramos todas las características que envuelven este tipo de cine en los años cuarenta: retrato del  perdedor Al Roberts (un casi desconocido Tom Neal), un humilde músico que toca el piano en la orquesta de un night club, con una pareja empeñada en marchar a Hollywood para convertirse en actriz (para más señas, la cantante de la orquesta). Por amor, el bueno de Al querrá dar un giro a su vida, viéndose atrapado por una serie de infortunios (si lo analizamos fríamente, lo cierto es que es gafe de narices) que marcarán el devenir de la historia. Muerte, mujer fatal, policía siguiendo la estela, dinero … Un desconocido clásico con letras mayúsculas que se ve mientras tomas un café, pues sus breves 67 minutos de película que pasan como un suspiro.

 

 

EL DIABLO Y YO (Angel  on my shoulder, 1946, Archie Mayo)

Angel On My ShoulderPrecisamente uno de los clásicos del cine negro, Paul Muni, protagoniza esta comedia fantástica en la que el delincuente Eddie Kagle se transforma en el Juez  Frederick Parker, una argucia que al diablo interpretado por Claude Rains (de nombre Nick) no le saldrá tan bien como esperaba. Viendo el punto de partida, la película no nos va a engañar. Es más, sabemos, en gran medida, lo que va a ocurrir: delincuente que se reencarna en juez y que irá transformando su manera de pensar al ir conociendo los valores de la persona de la que ha adquirido su cuerpo. Que Muni, célebre en los años treinta por su papel de Scarface, y Anne Baxter, gran femme fatale, sean los protagonistas, seguro que no es casualidad.  Moralejas simples e historias secundarias aparte, los momentos más divertidos ocurren con los cambios de personalidad que una persona intachable como el juez Parker, experimenta al haber sido “atrapado” por el duro Kagle.

 

 

VUELVE A AMANECER (Rachel and the stranger, 1948, Norman Foster)

Rachel and the StrangerCuando al inicio de la película Big Davey (William Holden) compra su matrimonio con Rachel (Loretta Young) para rellenar el hueco dejado por su fallecida esposa, no hay que ser un catedrático de cine para saber cómo va a evolucionar la película. Lo mejor es que, en ocasiones, llegas a dudar de ello y, tal vez, esa sea la mejor baza en esta historia con un triangulo protagonista que da gusto ver actuar : William Holden, Loretta Young y Robert Mitchum (¡canta en la película!) ¿Algo más? ¡Claro! Holden es un viudo con un niño al que ha de criar, Davey (Gary Gray), que, por supuesto está encantado con su nueva madrastra. Y, para terminar, indios, muchos indios…

 

 

 

LA MANSION DE LOS HORRORES (House on haunted hill, 1959, William Castle)

House of Haunted HillEspecialista en el género del terror con títulos de gran interés en su filmografía se une con uno de los actores clásicos en este terreno como es el gran Vincent Price. El resultado es a todas luces satisfactorio, tal vez algo ingenuo, sí, pero que se ve con agrado. Tampoco nos encontramos con un argumento realmente novedoso: millonario excéntrico (igual da ese personaje que el típico “mad doctor”) que invita a una serie de personajes a pasar la noche en su casa (la mansión del título). A partir de aquí, tras unos muy buenos modales en la bienvenida y ver que el anfitrión (por supuesto Price) tiene una mujer que es un mal bicho de cuidado… ¡sálvese quien pueda! No esperéis ver grandes efectos especiales ni muertes truculentas ni grandes dosis de sangre (para empezar, es en blanco y negro), pero seguro que le encontráis ese encanto que muestran muchas películas de terror de este tipo (germen del maravilloso ciclo de la productora británica Hammer en los años sesenta y setenta).

 

 

PLAN 9 DEL ESPACIO EXTERIOR (Plan 9 from outer space, 1959, Ed Wood)

Plan 9 From Outer Space¿Es la peor película de la historia del cine? ¿Y el peor director? No lo creemos, si bien, es cierto, que es realmente mala. Pero de tan mala que es, de un guión con una historia y unos diálogos que sonrojan a cualquiera, de unos efectos especiales que producen vergüenza ajena, de unas actuaciones que es mejor no hablar de ellas… te ríes y te entretienes e intentas comprender a un loco del cine como fue Edward D. Wood Jr. Poco más decir acerca de ella, sólo recomendar el film que Tim Burton realizó sobre la figura de Wood y que seguro os servirá para tener cierto cariño (y lástima) a este personaje que, desde luego, fue único.

 

 

 

Una última recomendación. Sumergiros en el link de las películas de dominio público y buscad… Seguro que os sorprende.

Y recuerda, si te gusta el cine, juega a Cineboum.

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